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June 8, 2012
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CAPITULO 2: "situación inesperada"

I.-
Cerca.
Estábamos muy cerca.
A medida que avanzaba los balbuceos comenzaron a ser más claros transformándose en elogios, peticiones y preguntas:
― ¿tienes novia?
― ¡qué guapo! ― gritó una chica
― ¿quieres salir conmigo? ― pedía otra.
¡Eh! ¡Que yo lo vi primero! reclamé haciendo puchero.
Rachel y Amber al ver mi frustración, probaron ayudarme. Me descolocó que Rachel se ofreciera, esto significaba que tampoco tenía interés en mi chico. Abrieron paso empujando a cinco o seis chicas que me fulminaron con la mirada, luego me empujaron hacia adentro para que yo siguiera por mi cuenta. Ambas me desearon suerte y me guiñaron el ojo. Les dedique una mirada llena de amor y agradecimiento y me adentre en la multitud de hormonas revolucionadas.
Tranquila, Helen, tranquila eres una más del montón, me dije tomando aire.
¿Por qué rayos estaba haciendo esto?
Por amor, amiga. Para frenar la soltería eterna que parece amenazarte estando dentro de este lugar.
Me asaltó un miedo incomprensible que hizo que mi cuerpo estuviera a punto de salir corriendo. Las piernas me temblaban y apenas podía moverme por las chicas que me rodeaban. Me ahogaba y tantos cuerpos humanos producían un calor un tanto desagradable. Seguí adelante, incluso golpeé a más de una en el intento. Poco a poco, paso a paso, fijándome donde pisaba. Hasta que una chica me empujó, haciendo que perdiera el equilibrio. Mis reflejos se pusieron en marcha rápidamente ayudando a mi cuerpo a estabilizarse pero ya era demasiado tarde. Iba a caer. Cerré los ojos con fuerza preparándome para el impacto de mi masa contra el suelo, intentando no pensar en la vergüenza que iba a pasar, en las cosas que luego se iban a decir o las burlas y risas que iba a escuchar, solo pensaba en que pronto estaría tocando el helado y duro suelo. Pero eso nunca sucedió.
Las voces y los gritos habían cesado. Todo estaba en un tenebroso silencio que me puso la piel de gallina. Tuve pánico de abrir los ojos.  ¿Ya estaba en el suelo? ¿Tan fea fue mi caída que no podían siquiera reír?, ¿me abré agarrado de alguna falda para no cae…?
Un escalofrío cruzó por mi espalda dejando al descubierto la presencia de un extraño calor en mi cuerpo.
Abrí los ojos en seguida y miré desorientada a mi alrededor. Todas las miradas se posaban en mí, furiosas y llenas de envidia.
¿Qué? ¿Qué pasa? La mayoría de las caras femeninas estaban muy sorprendidas… y hasta divertidas. ¡Ay no! Que no haya caído de forma ridícula. ¡Que no me haya caído de forma ridícula!
― ¿estás bien? ― preguntó una extremadamente amable voz cerca de mi oído.
Entonces lo sentí. Un duro y musculoso brazo envolvía mi cintura delicadamente, mientras que una gran mano sujetaba la mía con firmeza. Me costó darme cuenta que estaba siendo sostenida por alguien. Volteé la cabeza y mi vista se clavó en unos impresionantes ojos color turquesa que me observaban preocupados y compasivos sosteniendo mi mirada tan firmemente  que fue difícil apartarla de aquellos ojos tan hermosos.
― ¡Helen! ― escuché gritar a mis amigas.
Sus voces me trajeron devuelta a la realidad. Aturdida miré con atención el bello rostro de mi salvador.
Chico trigueño y cabello oscuro…
― ¿estás bien? ― volvió a preguntar.
Solté un ahogado grito y miré la posición en la que nos encontrábamos. Sentí que me subían los colores al rostro. Mi chico misterioso me abrazaba fuertemente contra su pecho, su cara estaba a menos de veinte centímetros de la mía y la cercanía hacía que su perfume orbitara entre nosotros. Su brazo aún me retenía y su mano seguía sujetando fuertemente a la mía. De repente sentí mucho calor.
Esto es más de lo que puedo soportar.
― S- si ― tartamudeé. Fue lo único que llegó a mi cerebro.
Agaché la cabeza para ocultar el rubor de mi cara. Al parecer él se dio cuenta de lo incómoda que me sentía porque enseguida aflojó el agarre en mi mano.
― lo siento, son mis reflejos ― dijo dedicándome una estupenda sonrisa. Estuve segura de oír unos cuantos suspiros detrás de mí.
Benditos reflejos.
Justo cuando acumulé valor para hablarle, el dúo dinámico hizo su entrada.
― ¡Helen! ¿Te encuentras bien? ― me preguntó Amber, que no sabía si reírse o preocuparse.
― De la nada todas se callaron y pensamos que algo grave había ocurrido ― intervino Rachel con verdadera preocupación.
Me conmovió darme cuenta de lo alarmadas que estaban.
― estoy bien, no se preocupen, no alcancé a darle una visita a mi amigo suelo ― dije tranquilizándolas con aburrido humor, pero solo logré confundirlas más. ― Él me sostuvo antes de caer ― agregué, indicándoles a mi héroe.
― ¿Él? ― preguntaron al unísono.
Sus miradas me repasaron para después posarse en el chico a mi lado. Sus expresiones cambiaron de asombro a vergüenza en un segundo. Nunca vi a Amber tan tímida. Rachel clavó sus ojos en mí como diciendo "¡lo hiciste!" o algo parecido, pero yo solo quería que la tierra se abriera y me tragara. Sin poder aguantarlo mas intenté incorporarme pero una gran punzada atravesó mi tobillo dejándome caer de nuevo.
― ¡Cuidado! ― advirtió él sosteniéndome fuertemente otra vez. Sus reflejos realmente eran buenos, su mano me afirmó antes de yo reaccionar. ¿Estuvo pendiente todo el rato de nosotras tres? Por supuesto que lo está. ¡Estamos en medio de todo!― ¿te encuentras bien?
Lo guapo no le quitaba lo caballero.
― Estoy bien, pero creo que mi tobillo no ― dije haciendo una mueca cuando lo moví ― creo que me lo torcí.
― Hay que llevarla a enfermería ― Dijo Amber ahora totalmente seria.
― Yo la puedo llevar ― se ofreció mi hermoso caballero ― no sé por qué, pero me siento responsable.
Dios mío ¡Cuánto deseaba salir corriendo! Él ya se había percatado que me encontraba ahí por él así que obviamente se sentía responsable, probablemente si es que me recuerda después de esto, será como la torpe seguidora que se torció el maldito pie por estar babeando por él.  Mi pecho se comprimió ante la idea. No quería que él tuviera tan mala imagen de mí.
¡Por qué tengo que tener tan mala suerte!
Sentí las lágrimas amenazando con aparecer. No queriendo mostrarme más patética, sin mirarlo rechacé su propuesta y le pedí a mis amigas que me acompañaran a la enfermería y me ayudaran a buscar a Pamela, la ayudante de la doctora Marianella. Ellas aceptaron un tanto extrañadas, no comprendiendo que acababa de hacer. Claramente pretendían pegarme después por la oportunidad que acababa de perder. Pasé mi brazo por encima del hombro de Rachel y nos comenzamos a dirigir a la enfermería. Sentí como las miradas nos seguían y luego de estar a metros del gentío, nuevamente el bullicio explotó a nuestras espaldas.
Caminamos en silencio. No me preguntaron la razón de mi rechazo, no sé si porque estaban más preocupadas por sanar mi pie o simplemente creían que no quería hablar del tema, pero la verdad así era, no tenía ganas de contestar ninguna pregunta. Entre la emoción y lo rápido que todo había pasado sumado a aquel extraño sentimiento de tristeza por imaginar que él sería igual de amable si hubiera sido cualquiera – lo cual probablemente era lo más lógico – mis energías fueron absorbidas dejándome solo fuerzas para caminar. ¿Qué insólito sentimiento era este? Sentirme de esta manera por un desconocido ¿Por qué? Mucho tiempo pasó desde la última vez que aquel sentimiento, de decepción y derrota se apoderaba de mí por culpa de un completo extraño. Seis años tuvieron que transcurrir para que se volviera a repetir la misma experiencia. Odiaba que sintieran lastima por mí, y especialmente en situaciones como ésta. Antes tendía a usar la manipulación, jugando con los gestos y emociones,  para ganarme a los chicos, pero esto era diferente.
Yo ya no era la misma Helen de esos años.
*U*
espero q les agrade ^^
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